Guía de iniciación al sexo anal

El sexo anal se asocia a las relaciones homosexuales y sigue habiendo tabúes sobre su práctica por personas heterosexuales, aunque es una práctica habitual para un buen número de ellas, en solitario o en pareja. Por prejuicios de diversa índole, no se suele hablar de ello ni reconocer en público, pero hay estadísticas y otros indicadores, como la demanda de productos relacionados, que dan indicios de su extensión real. Por tanto, si tenéis la inquietud de probarlo, no os sintáis distintos, abríos a nuevas sensaciones y seguid esta guía de iniciación al sexo anal, para que la experiencia sea un éxito.

iniciación al sexo anal

Comunicación

El primer paso es hablar con tu pareja y exponer tu deseo, porque si hay algo que pueda condenar al fracaso la experiencia es intentarlo en plena faena sexual sin el consentimiento de la otra persona y por sorpresa. Como todas las prácticas sexuales, debe ser consentida y proporcionar placer a ambos, pero, en el caso del sexo anal, es especialmente importante la predisposición y el deseo voluntario, pues requiere de una mayor relajación muscular y excitación sexual, como veremos más adelante.

Así que, hay que buscar el momento apropiado y hablarlo previamente, estableciendo incluso un protocolo y poniendo límites.

Experimentar

Antes de consumar el acto completo, es muy recomendable experimentar, de forma individual o en pareja. Tanto el dador como el receptor, podéis ir estimulando la zona en vuestros juegos sexuales, para empezar a ser conscientes de su alto nivel erógeno y de sus características anatómicas. Y, avanzando, empezar a explorar la sensación de sentir el espacio ocupado con juguetes eróticos, mientras realizáis sexo oral o genital. Será un complemento excitante y empezaremos a asociar mentalmente la penetración anal con el placer. Pero, antes, seguid leyendo, porque hay consideraciones importantes que tenéis que tener en cuenta. Y, sobre todo, si alguno de los dos tiene dudas o no disfruta, por los motivos que sean, es mejor descartarlo o dejarlo para otro momento. El sexo anal tiene que ser placentero y no tiene que producir dolor.

Limpieza e higiene

Como en cualquier práctica sexual, la limpieza previa es esencial, tanto para evitar situaciones que frustren nuestra libido, como por razones puramente higiénicas y de salud. Pero uno de los principales prejuicios sobre el sexo anal es el temor a que sea “sucio” por la función fisiológica que cumple el propio ano. Realmente, las posibilidades de que el ano y el recto tengan restos son pocas, y con lavar adecuadamente la zona del ano y el inicio del recto con agua y un jabón neutro será suficiente. Pero, si queremos mayor seguridad, podemos realizar un lavado rectal con enemas o duchas íntimas.

A pesar de todo, tenemos que contemplar la posibilidad de que se produzca alguna contingencia y estar preparados. Hay que asumirlo como algo “natural” y tomar algunas precauciones como utilizar preservativo y tener preparado algún medio de limpieza para nosotros y para los juguetes eróticos, si los empleamos. Pueden ser toallitas higiénicas o limpiadores específicos para los juguetes que también desinfectan.

Lubricación

Es imprescindible para practicar la penetración sea con los dedos, juguetes o el propio pene. Ni se os ocurra intentarlo sin abundante lubricación, pues el ano no lubrica de forma natural, como la vagina, y lo único que podéis conseguir es provocar dolor y daños en el tejido de las paredes, que son más finas y vulnerables que las de la vagina ¡Prohibido rotundamente! Muy al contrario, tenéis que aseguraros de mantener abundante lubricación durante todo el acto.

En este artículo de nuestro blog sobre los Tipos de lubricantes analizamos los que hay y los más más adecuados según su uso, pero tenemos una completa línea de lubricantes para sexo anal, fabricados específicamente para este fin.

lubricantes anales

Estimulación

El ano no se dilata tan fácilmente como la vagina y los preliminares y la excitación previa son imprescindibles, por lo menos para principiantes. Hay que ir sin prisas, estimulando el ano poco a poco, buscando la relajación de los esfínteres anales y la dilatación. Podemos empezar con la lengua, antes de aplicar el lubricante e iniciar la dilatación con los dedos o con juguetes sexuales que vayan preparando el terreno para la introducción del pene. Hay varias opciones que os permitirán experimentar y estimular con seguridad y placer como dildos, plugs anales o vibradores.

juguetes anales

Penetración y posturas

Cuando lleguéis a la penetración, tenéis que seguir poco a poco, con paciencia, dejando que el ano de vuestra pareja se vaya adaptando y siguiendo sus reacciones e indicaciones. Es importante no perder el control y evitar realizar una penetración profunda para la que aún puede no estar preparado el ano, causando dolor e incluso daños.

La postura es importante para ello, y las más utilizadas, sobre todo en iniciación, son:

  • La clásica del perrito, que es la más recurrente cuando se piensa en el sexo anal y la que posibilita las penetraciones más profunda, pero con mayor riesgo de hacerlo mal cuando aún nos estamos iniciando.
  • La cucharita, en la que ambos se tumban lateralmente y la penetración se produce desde atrás, con mayor limitación en profundidad y mayor contacto corporal.
  • La vaquera, que da el control total a la mujer, con el hombre tumbado de espaldas y la mujer sentada encima controlando la penetración y el movimiento.

pareja en la cama

Protección y prevención

Como en cualquier práctica sexual, es importante el uso del preservativo para evitar riesgos de contagio de enfermedades, pero, en el caso del sexo anal, es especialmente indicado incluso en parejas estables, para evitar infecciones provocadas por las bacterias que ocupan el intestino y el recto, donde son inofensivas, pero que pueden ser muy peligrosas si se trasladan a otras partes del cuerpo, como la vagina o la boca. Lo mejor es usar preservativo y, tras la penetración anal, no deberíamos penetrar oral y vaginalmente, sin sustituir el preservativo o lavar bien el pene con agua y jabón, si hemos penetrado sin condón, para eliminar restos y bacterias peligrosas.

Y tras seguir con mayor o menor rigurosidad estos consejos, lo más probable es que las parejas incorporen el sexo anal en su práctica habitual, pero habrá personas que, definitivamente, no disfruten con ello, y hay que aceptarlo y respetarlo sin forzar situaciones que solo darían problemas.

Esperamos que estos consejos os ayuden a explorar nuevas experiencias que enriquecerán vuestra vida sexual. Si queréis ver más consejos o descubrir los juguetes eróticos, os esperamos en Sexcalofríos.

¡Dejad que os sorprendamos!

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